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lunes, junio 15, 2009

Camino a la gloria: Vélez 2 - Newells 0


¡Qué triunfo, Fortín! Es lo primero que se me viene a la cabeza a la hora de analizar el encuentro ante Newells, el pasado sábado, que tuvo como desenlace la victoria velezana por 2-0, con goles del Ro-ro López y de Maxi Moralez (volviste, Enano querido). Sin jugar demasiado bien en la primera parte, pero siendo el único equipo para la segunda mitad, este equipo volvió a demostrar que no le tiene miedo a la presión, y que la punta le sienta bien

¿Cómo explicar el triunfo de Vélez ante los rosarinos? Hay varios puntos que se repitieron a lo largo de todo el campeonato y que, llegando a la recta final (gracias a Dios) parecieran potenciarse:

Solidez: sin dudas la mayor virtud de este equipo fortinero. Y si esto es así, en gran parte, se lo debe a 4 personajes fundamentales en el buen posicionamiento defensivo de este Vélez: Razzotti, Cubero, Domínguez y Otamendi. Cuesta encontrar un partido en el cual la pareja de centrales haya jugado mal. Y no me quiero quedar únicamente con la aparición rimbombante (?) de Nico, sino también con la colaboración y la experiencia que le brinda a su lado Sebastián Domínguez: no sé hasta qué punto el gran jugador que es Otamendi hubiese sido tal si no lo hubiese tenido a un tipo del carácter y la prestancia de Sebastián. A lo largo del campeonato lograron erigirse como la mejor dupla central y no es casualidad. Cuando uno se equivoca o no está (cosas extrañas) el otro aparece. Uno tiene un gran anticipo, el otro es un excelente último hombre. Se complementan a la perfección. En cuanto al medio del equipo, es claro que el aporte de Franco Razzotti, soportando ser la eterna sombra de Somoza, ha sido fundamental. Probablemente no sea tan vistoso como la actuación de otros con más talento, pero este muchacho se ha bancado paradas bravas sin chistar, sobre todo al comienzo del campeonato. Sin dudas demostró ser el cinco que Vélez necesitaba en este momento, tras la dura lesión del Flaco. Por último, quiero destacar el aporte del Poroto. Es cierto, Fabián tuvo un gran bajón futbolístico en varios partidos, culminando con una muy mala actuación ante Gimnasia de la Plata, pero es indudable que en los primeros partidos del campeonato el fue la voz de mando del equipo. Jugando de 4 o ahora, devenido en volante, él es el encargado de hacer los relevos y de mantener el orden dentro del equipo. La experiencia vale, y él lo hace notar.

Paciencia y tranquilidad: sin dudas otra de las características que más se destacan en cuanto a la forma de jugar del equipo. Es cierto: no es vistoso, no tira demasiados chiches, no arma jugadas de 30 toques. ¿Es un pecado esto? La realidad dice que no. Vélez “juega bien desde otro lado. Algún sabiondo del fútbol sin dudas calificaría a este Fortín como “un equipo viejo”. ¿Por qué digo viejo? Vélez parece un equipo de décadas anteriores, que no hacían del pressing y de la verticalidad una obsesión, sino que se dedicaban a tener la pelota y a aprovechar los momentos del partido. Personalmente, cada vez que entra Vélez a la cancha en este campeonato, sentí y sigo sintiendo tranquilidad: en algún momento el gol va a llegar. Cuando menos salen las cosas, el conjunto de Ricardo Gareca es cuando menos se desespera. Se vió clarito el otro día, ante Newells, o sin ir demasiado lejos frente a Boca: Vélez espera y lastima. Pero entiéndase bien: el “espera” no debe ser utilizado como un adjetivo referido al contragolpe o a una táctica más bien defensiva. El “espera” tiene que ver con una paz para jugar que sorprende. Toquetea, hace circular la pelota, y, cuando puede, mete el espinazo final, de la mano de un Maxi Moralez o también, por qué no (que paradójica es la vida!) de Víctor Zapata, gran artífice de este buen campeonato fortinero.

Contundencia: Vélez no dispone de muchísimas ocasiones para marcar, pero cuando las tiene, suele convertirlas (salvo excepciones). López ha dejado atrás el último campeonato con Tocalli, en donde no la embocaba ni abajo del arco, y ha demostrado una faceta goleadora que pocos pensábamos. Para colmo, cuando no estuvo él, Larrivey apareció y dio su aporte (no hay que ser desmemoriado). La efectividad es vital para cualquier equipo regular y sólido como Vélez, y es una característica para destacar sin dudas.

Pasó Newells, con un ritmo tranquilo, como si no fuera un partido vital. Ahora se vienen las dos finales más importantes, me animo a decir, de los últimos 10 años: Lanús y Huracán. Por lo pronto, como ha hecho este equipo hasta ahora, hay que pensar en el día a día, partido a partido. Con esa ideología, lo primero es el equipo del Sur, que viene golpeado tras la goleada sufrida con Arsenal, y se juega la última carta ante Vélez. Es claro que Vélez tiene que jugar con su desesperación y hacer que el partido se maneje con su ritmo futbolístico, no con el golpe por golpe de Lanús. Ojalá que el domingo el Sur se llene de casacas velezanas, y quien te dice, podamos festejar algo más que el triunfo…

2 comentarios:

Puercoespin dijo...

Completamente de acuerdo, Otamendi es un fenómeno (nunca vi nada igual) pero es muy cierto que hay que agradecerle mucho a su compañero Domínguez (importantísimo!).

Te tengo mucha fe, Vélez!!!!

Felix Alendre dijo...

solidez, que gran virtud de este equipo, algo que el tigre le pudo dar y que se suma al amor propio y al empuje

http://eltiowoody.blogspot.com

cronica de lanus 1 velez 1

saludos !!