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lunes, marzo 30, 2009

Una historia que vale la pena oír


En el medio de la inseguridad que los argentinos estamos viviendo cotidianamente, sobretodo en el conurbano bonarense, al que decir que por suerte existe una linda historia que vale la pena ser oía. Se trata de dos hermanitas de 6 y 9 años que viven con sus padres en el barrio Altos de Laferrere. Todos ocurrió cuando estas dos niñas quedaron en el medio de un tiroteo, fueron heridas de bala que por suerte no paso a mayores y hoy estaríamos lamentando una desgracia familiar. Ellas se llaman Cristina y Florencia Britos, pertenecen a una familia que son fanáticos de Vélez. En el club se dieron cuenta de su fanatismo cuando observaron a las niñas que entrevistas por el canal C5N que posaban la camiseta del fortín. De inmediato se interesaron por el tema a través de la comisaría en donde se encuentra archivado el caso del tiroteo, donde también averiguaron el domicilio de esta familia. Se pusieron al tanto de la situación que tuvieron que afrontar estas criaturas. Las personas vinculadas al club fueron los encargados de llevarles regalos como camisetas, DVD, libros y banderines. Y hasta también las hicieron socias del club gratuitamente por un año. Todo se debe a que tanto las niñas como el resto de su familia siguen a todas partes al plantel profesional de Vélez Sarsfield. Ojala que en el mundo fútbol argentino hubiera más historias de tipo para poder llorar de emoción en vez de tener que escuchar por los medios las mismas malas noticias de siempre como la muerte de un hincha, los cantitos que contienen discriminación de todos tipo o aquellas banderas que los hinchas de todos los clubes cuelgan en forma de discriminación. Terminemos con la violencia en este deporte que el nuestro querido fútbol argentino. Tantos los hinchas fortineros como los de los demás equipos nos tendríamos que poner de pie para aplaudir este tipo actitudes que lamentablemente no suceden todos los días en nuestro país.

Hecho por: Lucas Mirabella

lunes, marzo 23, 2009

Esquizofrenia futbolística


Esta es la palabra que mejor le cabe al conjunto dirigido por Ricardo Gareca para describir estos primeros 7 partidos que se llevaron a cabo del Torneo Clausura 2009. El diccionario dice que la esquizofreniaestá caracterizada por un disturbio fundamental de la personalidad, una distorsión del pensamiento, delusiones bizarras, percepciones alteradas, respuestas emocionales inapropiadas y un grado de autismo”. Al parecer, todos factores que bien pueden encajar con el andar de Vélez en este campeonato. Parece mentira que se repita tantas veces, pero el Fortín es un equipo en un tiempo y otro muy diferente en el otro.

Es difícil poder dilucidar cuales son específicamente las razones que provocan este desorden de personalidad futbolística en el equipo velezano. Es claro que falta de actitud no hay, desde el momento en que va y se planta ante Central, en Rosario, y con toda esa masa enorme de público en contra. Vélez, hasta ahora, no ha dejado deudas en cuanto a lo anímico o a la respuesta espiritual, si así queremos denominarla. Sin embargo, algo está fallando para que no se pueda terminar de definir un partido que, en la primera parte, estaba para golear. Los dirigidos por Mostaza Merlo no la vieron ni cuadrada en un primer tiempo en donde se destacaron las actuaciones de Víctor Zapata (no sólo la habilitación sino el despliegue y la salida que le dio desde el medio al equipo), Joaquín Larrivey (más allá del gol, es un delantero de jerarquía) y Nicolás Otamendi (sigue demostrando firmeza). El error, claro está, fue no haber aprovechado esos primeros 45 minutos de desconcierto en un rival que estaba entregado y que dejaba tocar la pelota a su antojo a Vélez. Vélez tuvo varias situaciones para hacer algún gol más, pero no pudo ser. Y le iba a costar caro.

En la segunda parte, Central salió decididamente a llevarse al Fortín por delante, y lo pudo hacer, básicamente porque Vélez se dejó llevar por delante. El equipo rosarino bajo ningún punto podía llegar a ser superior futbolísticamente, sin embargo, con una mezcla de ganas y empuje, hizo que la línea de fondo estuviese cada vez más en el fondo, que Razzotti quedara un poco desubicado posicionalmente en la cancha y esto fue, en gran parte, debido a la instrascendente actuación de Darío Ocampo. ¿Hacen falta muchos más partidos para darse cuenta que el muchacho no puede jugar 90 minutos? Los hinchas velezanos, que hace rato conocemos a este jugador, sabemos de lo que hablamos, y todo se resume en que Ocampo es un jugador de 20 minutos, no hay vuelta que darle. Esto no sería grave si solo careciese de poder ofensivo, pero si uno lo ubica como volante por derecha, se tiene que dar cuenta que no tiene recorrido hacia atrás, y le genera problemas a Razzotti y también a un Cubero que le hacían el 1-2 constantemente. Gareca apostó al contragolpe, lo puso al pibe Coronel para cerrar el partido (a mi gusto prematuramente) y le salió mal, esa es la realidad. También es preocupante la situación física de Maxi Moralez: ¿está realmente bien o sigue molesto con la lesión del tobillo ante Estudiantes? Sino no se entiende lo poco que apareció, salvo algún chispazo de talento, en las segundas partes de los últimos partidos. En fin, la cuestión es que Central se animó y, a base de pelotazos y otras yerbas, logró meter a Vélez en su campo. La jugada del gol rosarino es un ejemplo clarísimo: la pelota surcó el campo a lo ancho dos veces, sin que ningún jugador velezano pudiese despejarla. Se sabe que, cuando la pelota cambia de lado, el equipo queda desacomodado y eso es lo que finalmente pasó, obviando el hecho de la suerte en el zapatazo de Caraglio que entró pidiendo permiso. Sobre el final entró el Burrito Martínez y demostró una movilidad interesante, algo que le faltó a Vélez en ciertos pasajes del partido.

Antes que nada, y para ir cerrando, es importante destacar que un empate en Rosario, de la forma en que lo consiguió Vélez (mereciendo mejor suerte y jugando mucho mejor que su rival en el plano general) no es un mal resultado, mirándolo objetivamente. Es cierto, el triunfo estuvo muy cerca y no se pudo dar, pero es importante mirarle el lado positivo a la cuestión. De esta forma, Gareca podrá analizar mejor que falló y que se puede hacer para seguir mejorando y evitar sufrir en las segundas partes. Vélez hace y deshace, pero los rivales nunca lo superan, y eso es importante. A concentrarse, descansar y pensar en el próximo rival.

jueves, marzo 19, 2009

Cambio de esquema, viejo conocido y vuelta al ruedo

En un repaso breve por las mayores novedades de nuestro querido Fortín, es importante destacar que durante la semana, como varios ya sabrán, el técnico Ricardo Gareca estuvo probando con un nuevo dibujo táctico, un 3-4-1-2, a raíz de la vuelta de Ponce y del rendimiento flojo de Ocampo como volante por derecha (aunque el DT haya dicho lo contrario). En este caso, la línea de 3 estaría compuesta por Ponce, Domínguez y Otamendi, los carrileros serían Cubero y Papa, los volantes centrales Razzotti y Zapata, el enganche Maxi, y los puntas López y Larrivey. A priori parece que cambiar cuando un equipo viene invicto y sin demasiados problemas en defensa es arriesgado, pero habrá que ver si da sus frutos esta transformación semi-obligada a raíz de la lesión de Nicolás Cabrera y la falta de un volante por derecha natural.
Por otro lado, el Roly Zárate, quien supo ser uno de los goleadores del equipo en el último torneo en que Vélez se coronó campeón (Clausura 2005) se está entrenando con la Primera, luego de rescindir su contrato con el Barcelona de Guayaquil a raíz de malos rendimientos deportivos y de una posterior lesión en la columna que lo dejó sin chances.
Por último, es importante destacar que, entre los concentrados, estará por primera vez desde la asunción del "Tigre" Gareca Juan Manuel Martínez, jugador pedido por varios y que había estado en el ostrascismo en los últimos meses.

lunes, marzo 16, 2009

Pura actitud: Vélez 1 - River 1


En un encuentro que se caracterizó fundamentalmente por el ida y vuelta, las situaciones de gol y las ganas de ganar de ambos equipos, el Fortín empató 1-1 ante River Plate en el José Amalfitani. Los goles los hicieron Cristian Villagra para el conjunto visitante (gran emboquillada) y Rodrigo López para el equipo de Liniers (con una magistral chilena). Sin demasiada prensa, pero sí con mucho corazón y sacrificio, Vélez se mantiene invicto en lo que va del torneo y demuestra que puede pelear ahí arriba.
Sin ser un partido de un nivel estético importante, los equipos de “Pipo” Gorosito y el “Tigre” Gareca fundamentaron todas las cosas positivas que se decían de ambos con buenas intenciones y propuestas interesantes. Por el lado de River, se intentó jugar mucho con el jugador más mediático que tiene, intentando absorber la presión por ese lado y dejar más libre a Falcao. Buonanotte no tuvo una buena tarde y no pudo desequilibrar demasiado, más allá de alguna situación aislada de gol, pero de la mano de los laterales intentaron jugar a la espalda de Ocampo y de Papa. Vélez, por su parte, apostó al esquema que le venía dando réditos en los últimos encuentros, y le dio la responsabilidad de la creación de juego a Maxi Moralez principalmente, y con los actores de reparto Darío Ocampo y Víctor Zapata empujando desde más atrás. La realidad es que la apuesta del misionero como volante por derecha terminó dando un muy mal resultado, provocando ataques constantes del rival por esa banda (volvía caminando el muchacho) y haciendo agua a la hora de encarar a los defensores rivales. A mí, personalmente, me sorprende como cayó el nivel de este jugador que supo ser rapidísimo (recordar el gol con Racing) y hoy día es lento, no puede gambetear y la jugada se diluye en sus pies. En fin, en síntesis, ambos equipos propusieron jugar al fútbol y se notó.
Si se hace un balance de ambos tiempos, se puede decir que River dominó levemente en la primera parte en cuanto a situaciones de gol, pero también se debe aclarar que se repartieron la pelota entre ambos equipos constantemente. Lo cierto es que, durante el primer tiempo y también en la segunda parte, Germán Montoya fue figura estelar. Tapó varios mano a mano (sobre todo a Buonanotte x 2) y demostró que, debajo de los 3 palos, es un arquero de Selección (en pelotas aéreas ya es otra cuestión). Vélez intentó en el primer tiempo pero Maxi no lograba engancharse, Ocampo se perdía en la intrascendencia, López solo no podía y quedaba únicamente alguna escapada furtiva de Papa y la movilidad de Larrivey. Para el segundo tiempo se notó más empuje por parte de Vélez, que intentó ir acorralando el rival con algunas gambetas de Ocampo yendo de afuera hacia adentro, y con Papa mostrándose como una salida constante (es importante destacarlo incluso cuando los flashes de las cámaras no están con él, sigue siendo el jugador más regular de Vélez). River, por su parte, salía rápido de contra y complicaba bastante con los volantes y laterales más que con sus delanteros. Y justamente en este último punto es importante destacar la GRAN tarea de Nicolás Otamendi, un chico que hasta logró que los medios lo reconocieran en un partido con varias estrellas y varios estrellados. Es impresionante la actitud que tiene este pibe, además del timming y la sapiencia para salir a cortar y maniatar a los delanteros rivales. No sólo marca sino que no es un negado con la pelota, y demuestra una personalidad que a veces hasta asusta. Como lo dije en alguna otra columna, es lo más parecido a Pellerano pero con cabezazo y más temple.

Luego del desafortunado gol de River (que llega a partir de un mal rechazo de Bella) fue importantísimo que Vélez haya encontrado el empate casi inmediatamente porque eso le brindó una tranquilidad y una fuerza extra para ir a buscar el partido. Pero, y siempre el pero, no contaban con la astucia de Jonathan Cristaldo. Desde acá, personalmente, no me gusta crucificar a un pibe que, aunque tiene varios partidos en Primera, todavía está empezando su carrera. Sin embargo, creo que es necesaria una reprimenda y una charla profunda para explicarle que aún Mauro, en sus momentos de caprichoso y de malcriado, tuvo que bajar a Sexta y entender que la Primera es otra cosa. Russo lo supo llevar y después rindió sus frutos. Esto es lo mismo: si él no entiende que jugar en Primera significa ser un jugador más responsable y pensar en un equipo que venía dejando el alma en cada cruce y en cada choque, tendrá que descansar y reflexionar. No es únicamente por este partido, sino porque ya se lo venía notando bastante fastidioso por el hecho de no ser titular, y esto deberá cambiarlo. Es chico y tiene tiempo, a tenerle paciencia. Se podría haber hecho algo más si no hubiese sido por esta expulsión, pero Gareca entendió, muy sabiamente, que el empate era un buen resultado teniendo en cuenta el contexto, y cerró el partido con Díaz.
Se empató con River de local. ¿Es buen resultado? Desde luego que la idea era ganar y que un triunfo sobre un candidato al título, que se está recuperando, era muy importante desde lo anímico. Sin embargo, creo que, viendo como se desarrolló el encuentro, el empate fue productivo. Más que nada por la actitud y el juego que demostró Vélez. Razzotti, Cubero, Domínguez, Otamendi, ninguno se achicó y le demostró a todo este circo de los medios que River de ninguna manera es más que Vélez. Probablemente quede el sabor amargo de la expulsión y la pérdida de poder ir a buscar el triunfo con más ímpetu, pero son detalles y circunstancias del partido. Lo importante es que el Fortín no se achicó en ningún momento y mostró que está para dar pelea.
PD: Nunca nos olvidemos de Emanuel.

jueves, marzo 12, 2009

Recomendación

Se viene el partido con River y obviamente de lo único que van a hablar los medios en los próximos días es del tema de Cristian Fabbiani y su frustrada llegada a Vélez, de como lo van a recibir los hinchas fortineros, si hace un gol, si no hace un gol, si hace gestitos, en fin, la misma parafernalia de siempre. Lo único que propongo desde acá, y sinceramente va esto, es que no entremos en ese juego estúpido. Tratémoslo como uno más, no nos tomemos el trabajo de silbarlo en cada pelota que toque o esas cosas por el estilo. No le demos de comer a gente que no lo vale ni lo merece. Pensemos en Vélez y nada más.
Abrazo grande y nos vemos en el Amalfitani!

lunes, marzo 09, 2009

Dos caras: Estudiantes LP 0 - Vélez 1


Sin temor a ser confundido con un mítico personaje de historietas, el título de hoy refleja lo que sucedió con nuestro querido Vélez Sarsfield en el encuentro que disputó en La Plata, ante Estudiantes, y que terminó con un saldo a favor de 1-0 con gol de Darío Ocampo. Sin dudas el protagonista del partido fue el Fortín, por lo bueno y también por lo malo hecho dentro del campo de juego, en uno y otro tiempo. Sin embargo, no me quiero quedar solamente con este análisis ya bastante repetido en los medios de un equipo que salió a atacar en el primer tiempo y salió a defenderse en el segundo con un hombre más. Me quiero quedar con algo a lo que justamente ellos, los poderosos, no van a dar demasiada importancia equivocadamente, y es la magnitud del triunfo. Vélez cortó un invicto de 37 partidos, casi 2 años seguidos hacia que el Pincha no perdía en su estadio, y esto verdaderamente tiene un valor extra. Este equipo comienza a hacer cosas grandes y demuestra que tiene con qué…

Al momento de analizar el partido, uno instintivamente intenta encontrar respuestas a un desarrollo que varió mucho de un tiempo al otro. ¿Fue una decisión táctica la de dejar venir a Estudiantes para encontrar más espacios y liquidar el partido con una contra? ¿Fue solo el empuje del local el que llevó a Vélez tan atrás? ¿Hacía falta? Todas estas preguntas estarían perfectamente elaboradas si no fuese por dos pequeños detalles que alteraron la esencia del planteo velezano: las lesiones de Maxi Moralez y Nicolás Cabrera. Cualquier persona que entienda medianamente de fútbol puede comprender que, perder a dos titulares del equipo en un tiempo, sin dudas desorganiza y modifica cualquier esquema previo. Cuando esos dos jugadores que se pierden son irremplazables en cuanto a características de juego y a funciones, esto se acrecienta más. Ocampo no es Cabrera, y Cabral no es Maxi, esto está claro. Al hacer estas modificaciones, a Gareca no le quedó otra que modificar el planteo e intentar jugar un poco más por las bandas, sin dejar recaer todo el juego en un solo jugador, como sucedió previo a la salida del ex Racing. Este cambio obligó a jugadores como Larrivey, López y varios más a hacer un esfuerzo extra y cambiar sobre la marcha, adaptándose durante el transcurso del juego. Es cierto, el rival perdió un jugador tempranamente y Vélez no lo supo aprovechar en la segunda parte, incluso cuando el local iba e iba y se cansaba en los intentos. Pese a esto, hay un dato que no hay que perder de vista, y es que si un equipo tiene aspiraciones serias de lograr cosas importantes, sin dudas tiene que ganar partidos jugando mal. Sonando casi absurdo, ha quedado demostrado a lo largo de la historia que el tipo de partidos que Vélez ganó el viernes es vital para un equipo que quiere pelear ahí arriba. No siempre se va a poder superar ampliamente al rival como ante Godoy Cruz, y varias veces se deberá aguantar el resultado. Qué mejor que empezar a prepararse para esto ante uno de los mejores planteles del fútbol argentino como el de Estudiantes.

Se ganó un encuentro importantísimo que brinda una medida para ver de qué está hecho este Vélez modelo 2009. Se aguantó. Se luchó. Se peleó. Y se triunfó. Sin embargo, hay que replantear este tema de la ciclotimia futbolística del equipo. Cambiar rotundamente de un tiempo al otro es algo que ya ha pasado en otros encuentros, algunos en menor medida (Independiente, Argentinos Jrs.) y otros en mayor medida (Godoy Cruz). Será para tener en cuenta y no dejar pasar. Vamos bien, Vélez, vamos bien...

domingo, marzo 01, 2009

Espasmo goleador


En el partido correspondiente a la 4º fecha del Torneo Clausura 2009, el Fortín superó a Godoy Cruz de Mendoza por un amplio 4-0, con goles de H. R. López, Maximiliano Moralez (x2) y Joaquín Larrivey. Luego de un primer tiempo en el cual al conjunto local no le salieron demasiado bien las cosas, pese a tener chances muy claras de gol, y a pesar de que el equipo dirigido por Cocca supo manejar bien la pelota, los comandados por Ricardo Gareca supieron revertir esta situación a partir del gol del uruguayo López de cabeza, que abrió el partido y dio lugar al festejo posterior. Con una gran actuación de Maxi Moralez (curiosa e inexplicablemente insultado en la popular velezana, créase o no) y la cuota goleadora que nuevamente aportó el ex Huracán Larrivey, Vélez demostró que puede estar para cosas grandes y que tiene ganas de pelear ahí arriba.

Antes de comenzar a analizar este partido que se dio en el día de ayer, es importante tener en cuenta que, aunque pueda parecer antipático a los oídos velezanos, el 4-0 no es un resultado que tenga que ver estrictamente con el merecimiento por lo hecho futbolísticamente hablando. Entiéndase: Vélez mereció ganar y claramente. Sin embargo, evaluando lo que fue el encuentro hasta el primer gol, y la eficacia que tuvo el conjunto de Liniers, cuatro goles de diferencia parecen un poco exagerados. En el primer tiempo Vélez salió a apretar y tuvo sus chances, que no pudo concretar Maxi, pero a partir de la segunda oportunidad desperdiciada, el conjunto mendocino demostró que sabe jugar en serio. De haber tenido jugadores de categoría que acompañasen a Figueroa, la historia hubiese sido diferente. Por suerte, en la segunda parte todo cambió, y a partir del gol de Hernán Rodrigo López, Vélez mutó tremendamente. Empezó a jugar más tranquilo, sin presión, y casi sin esforzarse, comenzaron a llegar los goles. Mucha eficacia y mayor solidez en el medio. Si en el primer tiempo los defensores quedaban mano a mano con los atacantes mendocinos, en la segunda parte esto cambió, y Razotti comenzó a manejar él los tiempos. Casi sin despeinarse, Vélez se encontró con una ventaja importante y se dedicó a cuidarla tocando y atacando. En resumen, un muy buen partido del equipo fortinero.

Como solemos hacer siempre desde este espacio de opinión, me gustaría destacar las actuaciones de varios jugadores que son dignas de hacer apartados:

Otamendi: hasta ahora, el chico surgido de las Inferiores velezanas venía demostrando que no es necesario tener 30 años para jugar con sapiencia y solidez. Como si fuese un experimentado más, este central jugó con jerarquía, se impuso ante los delanteros mendocinos y demostró que no va a ser fácil llevárselo por delante. A partir de esta gran solidez que demostró, hasta se dio el lujo de gambetear y lo hizo muy bien realmente. A modo de opinión personal, cada vez más me hace acordar a un Hernán Pellerano cuando recién comenzaba, aunque con más ímpetu a la hora de meter.

Cubero: si uno desde acá elogia la experiencia del “Poroto”, probablemente no diga nada nuevo, pero lo de ayer fue realmente impresionante. No sólo se cargó el equipo al hombro cuando las cosas no salían del todo, sino que también arregló muchos errores que Cabrera tuvo a la hora de marcar, ya que Cubero terminó cortando sobre el fondo del campo de juego ciertas situaciones que podrían haber generado más riesgo del que finalmente tuvieron. Metió, jugó, ordenó y sin dudas fue uno de los mejores del partido. Personalmente, me gusta más verlo con más panorama, en el mediocampo, porque en el lateral, más allá de cumplir con creces, está demasiado “encerrado”, pero son decisiones. Por ahora está jugando muy bien y esperemos que siga haciéndolo de esta forma.

Razzotti: como ante Tigre, este volante central está demostrando que tiene la capacidad para mancarse el medio velezano y aguantarlo hasta que retorne el León. Manejando los tiempos, y abriendo hacia los costados, cada vez se está soltando más y logrando que extrañemos menos a Somoza. Ojalá se mantenga así.

Moralez: cuando en la mitad del primer tiempo comencé a escuchar ciertos comentarios desde la popular velezana realmente no lo podía creer. “Sacate la de Racing” o estupideces por el estilo surgían sin ningún pudor, como demostrando que realmente hay gente que solo va una vez por año a la cancha. Sino es inentendible: acusar a Moralez de jugar con displicencia es absurdo y propio de alguien que no entiende nada de este deporte. Por suerte, luego de las dos chances que marró, les tapó la boca a aquellos que no tuvieron ningún problema en insultarlo gratuitamente, y tampoco para terminar gritando desaforadamente sus goles.

H. R. López: increíble situación vivió el uruguayo en el día de ayer. Luego de ser reprobado por la mayoría del público fortinero, el ex América agachó la cabeza, siguió intentando y tuvo su premio haciendo el primer gol del encuentro. Después tuvo tiempo para participar en el segundo gol y dar la asistencia del tercero. Quince minutos de furia para un jugador que, sin ser Van Basten, cumplió en gran forma. Sin embargo, no se tiene que confiar, ya que 15 minutos buenos no creo que le den inmunidad con el público luego de las malas actuaciones anteriores, y debe intentar seguir en la misma senda.

Algunos jugadores directamente no hace falta mencionarlos a la hora de destacar a aquellos que tuvieron grandes actuaciones, porque ya se están convirtiendo, por suerte, en costumbre (Emiliano Papa, Sebastián Domínguez, Joaquín Larrivey).

Se ganó y por muchos goles. ¿Cuánto hacía que no veíamos a Vélez hacer 4 goles? Sinceramente no recuerdo. Ojalá sea el primer paso para comenzar una racha de victorias que no se acabe nunca. Vamos Vélez, que se puede…

La historieta: Vélez 4 - Godoy Cruz 0

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Hecho por: Puercoespin

Goles: Vélez 4 - Godoy Cruz 0