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viernes, agosto 21, 2009


En la vuelta del conjunto de Liniers a las competencias internacionales, y saludando a una vieja amiga esquiva como la Copa Sudamericana (que cerquita estuvimos ante Pumas) el Fortín de Gareca empató 1-1 ante el Boca de Basile y de todo el aparato del periodismo deportivo argentino. Sin jugar del todo bien, y repartiéndose las tareas entre un mal primer tiempo y un buen segundo tiempo, Vélez logró un buen resultado de cara a la vuelta en el José Amalfitani y se fue tranquilo de La Boca.

Sin detenerme en los pormenores del encuentro, hay varios puntos para destacar de un encuentro que fue jugoso para sacar conclusiones por donde se lo mire:

*) La mala suerte de Vélez: todas esas cosas malas que pueden pasar a lo largo de varios partidos en un torneo le pasaron a Vélez ayer. Por empezar, la jugada desafortunada de Nico, que sobrando un poco la jugada, quiso matarla con el botín y terminó en gol de Boca a pocos minutos de comenzado el encuentro. Para colmo, siguieron las malas: golpe a Moralez y chau Enano. Dos mano a mano claritos errados. El panorama era negro.

*) La visión del partido de Ricardo Gareca: una vez más, como en varios encuentros del torneo pasado que coronó a Vélez, el Tigre vuelve a demostrar lo bien que ve este deporte. Cuando sacarlo a Díaz parecía arriesgado, teniendo en cuenta el buen partido que venía desempeñando, el DT se la jugó y puso en cancha a uno de esos que arman barullo, el Churry Cristaldo. Motivado por unas ganas desbordantes, el de Lomas de Zamora volvió locos a los centrales xeneixes y generó el error más de una vez en sus rivales. Claramente su inclusión cambió el partido para Vélez.

*) La actitud de Vélez: una vez más, el campeón demuestra que es el campeón por su juego de equipo. Cuando uno se equivocó (y fiero, como le pasó a Otamendi) ahí estuvo el resto para bancar la parada. Entre Domínguez, Cubero y Zapata sacaron a relucir esa experiencia desbordante que acumularon a lo largo de tantos años de fútbol, y pasaron el temporal para levantar en el segundo tiempo y llevar por delante a Boca. A su vez, luego del empate, cuando estuvo complicada la mano nuevamente, apareció Montoya para despejar dudas. Para coronar todo esto, la actitud de Maxi Moralez que, valoraciones al margen sobre lo acertado o lo equivocado de dejarlo en cancha golpeado, quiso seguir en el campo de juego pese al dolor. Con todo en contra, el equipo sacó un empate y demostró porque no hace falta tener figuritas para salir campeón…

En líneas generales el juego del Fortín no fue el esperado, pero esto en gran parte, como acabamos de mencionar, fue debido a que el alma de la creación en este equipo, el Enano Moralez, probablemente esté afuera un par de partidos. Con esta situación ya se ha encontrado Vélez en pasajes del torneo anterior y lo ha sabido sacar adelante. Esperemos que con la llegada de Caruso, y el trinomio Martinez – Cristaldo – Lopez se genere una linda sociedad que genere fútbol, apoyados desde el fondo por Diaz y Papa.

Ahora a esperar hasta el domingo a la noche, para volver a un escenario que nos trae gratos recuerdos, como lo es el Cementerio de Elefantes, la cancha en donde el Fortín comenzó a sacar chapa de campeón hace muy poquito…

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